Viernes, 28 Abril 2017 13:03

Alimentos funcionales. Las nuevas demandas del consumidor

El consumidor ha mostrado un interés evidente hacia alimentos que no sólo aportan un valor nutritivo sino también beneficios fisiológicos para el organismo. Los alimentos funcionales han sabido cubrir esta necesidad con un mercado que ha crecido exponencialmente. En 2016, la cifra que movió en Europa se acercó a los 38 billones de euros, según datos de Euromonitor. Pero, ¿han cambiado las necesidades  del consumidor?

Recientes estudios apuntan que el mercado de la alimentación funcional seguirá creciendo durante el próximo año en los mercados desarrollados, pero no al mismo ritmo que lo había hecho. Donde sí que parece que se notará un considerable incremento y despegue es en los mercados emergentes a medida que los consumidores muestren un mayor interés por productos con ingredientes funcionales como probióticos, omegas, vitaminas y minerales. Los países del Este son los que, según los pronósticos, harán mayor reclamo de este tipo de alimentos.

El hecho de que en Europa Central y Occidental el crecimiento de los alimentos funcionales empiece a ser más contenido tiene que ver con una evolución natural del propio consumidor. Grupos concretos de población, en especial la nueva generación "millenial", empiezan a demandar alimentos en los que esa funcionalidad no esté añadida sino que sea de origen, es decir, natural.

¿Cómo se define un alimento funcional?

Para la mayoría de la industria, un alimento funcional es el que, entre sus ingredientes nutritivos, contiene componentes adicionales que favorecen la salud, la capacidad física y el estado mental de una persona. Sin embargo, el término se ha prestado a confusión en muchos momentos sin que hubiera un consenso claro entre el mundo empresarial, autoridades y administraciones.

La Academy of Nutritions and Dietetics fue la institución que, en 2013, acabó definiendo alimento funcional como aquel que está mejorado y enriquecido de tal manera que tiene un potencial efecto beneficioso sobre la salud cuando se consume como parte de una dieta rica, variada y equilibrada.  De acuerdo con esta definición, los alimentos funcionales incluyen, por tanto, los componentes saludables de las frutas y las verduras (productos naturales); los granos enteros y la fibra de ciertos tipos de pan, el calcio en la leche (productos alterados);  la leche enriquecida con vitamina D, los zumos de frutas enriquecidos con vitamina C, prebióticos, probióticos (productos enriquecidos) y también los huevos con una mayor concentración de omega-3 por alterar la alimentación de la gallina.

Los nuevos retos

Aunque los datos siguen siendo optimistas en cuanto a crecimiento y penetración de los alimentos funcionales en el mercado y las previsiones auguran que en 2020 se alcanzará la cifra de 192 billones de dólares, se imponen nuevos retos. Si se quiere crecer o mantener la cuota, será necesario cubrir y atender al máximo las necesidades de los consumidores. ¿Cuáles són?

  • El consumidor empieza a preferir un producto funcional que incluya un componente beneficioso de manera "natural" antes que cualquier otro alimento funcional con un componente añadido artificialmente.
  • El consumidor necesita tener una percepción positiva del producto funcional. Empieza a ponerse de manifiesto que cuando un individuo percibe un alimento funcional como antinatural, deja de comprarlo por considerarlo, a su vez, poco saludable.
  • Los consumidores tienden a comprar alimentos que no contienen ningún ingrediente que les cueste entender su significado. El vocabulario y los términos a utilizar se convierten en decisivos a la hora de propiciar el acto de compra.
  • Los jóvenes consumidores, en concreto la generación "millenial", tiende hacia unos hábitos de vida mucho más saludables, pero necesita estar informado de lo que compra bien sea consultando un blog o una red social. Las empresas que fabrican o comercializan alimentos funcionales deben apostar por canales de comunicación fluidos, de fácil acceso por parte de todos. El mensaje además tiene que ser claro y directo.
  • El consumidor, sobre todo el target más joven que empieza a tener poder adquisitivo, muestra una tendencia hacia un mayor consumo de alimentos funcionales enriquecidos en calcio, fibra, vitaminas y minerales.

A grandes rasgos, estas son las tendencias que se vislumbran a corto y medio plazo en cuanto a consumo de alimentos funcionales, un mercado que sigue gozando de buena salud y que seguirá creciendo en los próximos años

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