Lunes, 02 Octubre 2017 15:50

"Clean label", sí, pero cumpliendo con la norma

El concepto “clean label” – “etiquetado limpio”- es una de las tendencias dentro de la industria de la alimentación y las bebidas desde hace un tiempo. Ahora es el turno también de los complementos alimenticios ante la demanda de un consumidor cada vez más activo, informado y exigente con lo que compra.

A pesar de que se escucha hablar de “etiqueta limpia”, no existe una definición escrita y clara sobre este término porque legislativamente tampoco queda recogido como tal en ningún texto normativo. Ha sido, por una parte, la demanda del consumidor y, por otra, la respuesta que ha ido dando la industria a sus peticiones lo que ha ido perfilando, delimitando y aclarando este concepto.

Clean label se entiende, hoy en día, como aquella etiqueta en la que se informa que el producto contiene la mínima cantidad de aditivos, no incorpora organismos genéticamente modificados (OGMs), alérgenos o gluten y apuesta por ingredientes lo más naturales posibles. En cierta manera, se trata de reducir la cantidad de números “E” y de introducir, como contrapartida, alegaciones “sin”.

Retos

Según un estudio de G.N.D.P Mintel, más del 70% de los consumidores determina sus compras en función del listado de ingredientes que contiene. Es más, en los últimos cinco años ha habido un incremento del 73% en el consumo de productos que llevan una etiqueta “sin”. Por tanto, si es así, es evidente que muchos sectores quieran ofrecer a sus clientes un "etiquetado limpio. Pero, ¿es posible adaptar los productos, y en concreto los complementos alimenticios, a esta demanda creciente?, ¿se puede hacer sin que implique un sobrecoste o una pérdida de calidad?, ¿hay soluciones viables? Evidentemente sí, pero para ello es necesario hacer un estudio detallado del complemento alimenticio para identificar y clasificar aditivos y/o conservantes, decidir entre los ingredientes prescindibles y aquellos que son necesarios para, por ejemplo, mantener sus cualidades organolépticas y buscar, al mismo tiempo, posibles alternativas. El coste final y la repercusión que puede tener sobre el precio de venta al público es decisión última de la empresa.

Adaptarse a la normativa vigente

Sea cual sea la decisión, desde Afepadi consideramos que si se hace una apuesta por atender las demandas del nuevo consumidor 2.0, es decir, de aquel que tiene facilidad de acceso a la información online, dispone de tecnología a su disposición para medir variables relacionadas con su bienestar y salud, realiza sus compras de manera horizontal a través de los canales de distribución, siempre será necesario y obligado tener en cuenta la legislación vigente en materia de etiquetado. La etiqueta siempre debe ser el principal medio de comunicación entre productores y consumidores finales, constituyendo una herramienta clave para permitirles a estos últimos realizar unas elecciones informadas sobre aquello que compran y consumen.

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